Luis Fernando Suárez, destacado por su gran campaña al frente de La Equidad

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El entrenador antioqueño estuvo durante la fase todos contra todos de la Liga colombiana en los primeros lugares, clasificó anticipadamente y le puso dura la tarea a Junior, en cuartos de final, para eliminarlo. Elogios de la prensa.

El Diario El Espectador, uno de los más importantes de Colombia, realizó una nota en la que destaca la labor de Luis Fernando Suárez como técnico de La Equidad y por su campañón en la Liga Águila, en la que llegó con un equipo de obreros y luchadores hasta los cuartos de final.



Aca la nota:

En una rueda de prensa un periodista le preguntó a Luis Fernando Suárez sobre lo que significaba para él el gran arranque de La Equidad en la Liga Águila 2018-II (21 puntos en siete partidos), el mejor de cualquier club en la historia de los torneos cortos. El entrenador, de una manera solemne, le respondió sin pensarlo mucho: “Eso no sirve de nada si no quedamos campeones”. El estratega antioqueño sabe por qué rechazó ofertas para irse al exterior y a qué vino a Bogotá a dirigir al conjunto asegurador, al que de a poco ha vuelto a imagen y semejanza de lo que para él es un buen equipo de fútbol: ordenado en la defensa, rápido en el ataque. “Es que no sacamos nada con hacer todo bien de un lado si no se hace algo similar del otro”, dijo luego del empate sin goles con Millonarios por la fecha 13 del campeonato.

Suárez, el mismo que reconoce una y otra vez que su mentor fue y sigue siendo Francisco Maturana, el mismo que le compró a su madre un equipo de sonido con el primer sueldo que recibió como futbolista, y el que se sabe de memoria la canción Parao, de Rubén Blades, alusiva a la batalla y la dignidad que un hombre debe tener a lo largo de su vida, ha hecho del tercer club de la capital un cuadro de ímpetu hiperactivo en el terreno de juego, organizado, consciente de que el arquero siempre debe ser el primer atacante y el delantero el primer defensor. En otras palabras, un grupo que confía más en el trabajo que en el talento, así tenga jugadores con cualidades increíbles.

Así lo entendió desde que hizo parte del Atlético Nacional que ganó la Copa Libertadores de 1989, como jugador, también cuando comandó a la selección de Ecuador en el Mundial de Alemania 2006. Sus maneras no han cambiado, su conocimiento sí ha ido evolucionando, manteniendo siempre la capacidad de hacerse entender, de que el otro vea qué es lo mejor para su desarrollo. De hecho, cuando a un futbolista de Equidad se le pregunta por él, la palabra “inteligencia” aparece en alguna parte del diálogo, sea en el manejo interno del grupo, en el planteamiento de un partido o, simplemente, en la forma de hablar con otros, siempre respetuosa, siempre cordial.

El fútbol no es solo su profesión, es su principal hobby, su manera de distraerse, de seguir formándose, el camino para lograr algo diferente (la semana pasada viajó a Buenos Aires, Argentina, para recibir el grado como entrenador de la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino). “Soy sencillo y muy tranquilo, pero eso no quiere decir que sea pasivo”, afirma con la voz gruesa y templada, con un tono que genera serenidad y credibilidad. Once partidos ganados en la fase del todos contra todos, cinco derrotas y tres empates (sin contar la caída con Júnior en el juego de ida de los cuartos de final) son una muestra de que aunque la regularidad ha sido complicada de encontrar, las variaciones son pocas.

Luis Fernando Suárez sabe que el merecimiento en el deporte no siempre se hace presente y que a veces hay que aprender a tolerar e interpretar la casualidad. Pero eso no quiere decir que no haya manera de blindarse para soportar cualquier golpe, para no desmoronarse y levantarse como si nada. “Mis entrenamientos, más allá de la parte táctica y física, son para eso, para que el futbolista se motive y crea en sus condiciones, porque yo creo en él en primera medida, pero tienen que confiar en ellos mismos”. El Gordo, como le decían de niño por su contextura robusta, tiene al club asegurador atravesando uno de sus mejores momentos, algo que para él puede quedar en el olvido si no se logra la primera estrella en el fútbol colombiano, la misma que ha sido esquiva en tres ocasiones (2007-II, 2010-I y 2011-I).